
Se las asocia muy a menudo con maldad y con oscuridad, tal vez porque se las sabe amigas de la luna y de la noche, y lo maligno siempre se ha contrapuesto a la luz, a lo luminoso. Quizá solo fueron mujeres que no adoraron a más dios que la noche o la madre Tierra, nadie mejor que ellas conocía las propiedades ocultas de las plantas.

Documentos religiosos condenaban creer en brujería y encomendaban a los sacerdotes la misión de velar por que sus feligreses no cayeran en las ilusiones de Satán, que era quien les hacía ver esos fenómenos inexplicables,como creerse capaces de volar a lomos de bestias salvajes o escobas. . Sin embargo, siglos más tarde, los inquisidores describían los encuentros nocturnos en los que se aparecía el Diablo en forma de cabra y se llevaban a cabo rituales demoníacos. Llamaban a perseguir a las brujas por herejes y para darles el oportuno castigo.

La nefasta acción de estos seres, se extendía igualmente a infinidad de influencias ejercitadas sobre personas, animales y cosas, amén de la composición de filtros de amor y odio; encantamientos diversos, que aparte de causar la impotencia en el varón y la esterilidad de la hembra, llegaban a producir embarazos que duraban un mes, a cuyo término resultaba el parto normal; mujeres que alumbraban de 30 a 40 hijos a la vez.
También se creía que las brujas podían encantar a las personas, y al propio tiempo adoptar la forma de determinados animales e insectos.
Entre las facultades de estos seres figura la propiedad de poder trasladarse por los aires de un lugar a otro. Se decía que vivían en comunidad, siendo conocido su conjunto volante por el nombre de Estadea.
La ceremonia de traslación aérea tenía como ineludible requisito el untarse manos y pies con un ungüento de color verdoso y rezar el padrenuestro de su competencia.

A las 12 de la noche de cada sábado salían volando por los aires, bien cabalgando sobre un palo, una escoba o simplemente sobre una reja de arado, con rumbo a sus aquelarres.Los aquelarres eran los puntos de concentración brujeril y estaban presididos por un macho cabrío de tres cuernos a quien se le besaba el trasero en señal de acatamiento.
La existencia del ungüento capaz de producir el vuelo y transformaciones en animales queda demostrado sabiéndose que unos médicos franceses descubrieron que este tipo de vuelos, aunque ficticios, eran una sorprendente sensación psíquica producida por el fuerte poder alucinógeno de unas hierbas que entran como factor básico de la composición.

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